Núcleo de Investigación en Creación Cinematográfica

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El Núcleo de Investigación en Creación Cinematográfica es un espacio, dentro de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, para desarrollar acercamientos al cine en cuanto objeto cultural que, al ser construido para producir sentidos múltiples, impone la necesidad de ser valorado y experimentado a partir de estrategias múltiples.

Se propone investigar, desde la reflexión y la creación, modelos narrativos y de producción-creación cinematográfica que, instalados al margen de los imperantes, logren traer preguntas y generar obra y reflexión crítica en torno a modelos de creación que impulsen perspectivas transformadoras.

Su quehacer se centra en el proceso de creación artística entendido como un campo de pruebas, donde la tarea consiste en descontrolar la mirada, elaborando y corrigiendo operaciones materiales hasta que  provoquen interacciones que desencadenen la aparición de algo que no estaba acá.

tanteos

El pedazo nos induce a crear desde el lugar donde se rompe la totalidad. Interrumpir la serie causal. Confiar en la potencia del fragmento.
Hacemos películas para ver el mundo de una manera que no habríamos imaginado si no las hubiéramos hecho.
Algo se filtra al articular pedazos. Algo incomprendido aparece. El relato atrapa algo que se nos escapa y que destella entre los intersticios de lo contado. Contamos para decir lo que no imaginábamos que queríamos decir.

Carlos Flores

Los argumentos que atraen con mayor fuerza a los espectadores de cine son los que narran conflictos entre voluntades antagónicas cuya resolución esperan con ansiedad.

Para satisfacer plenamente este anhelo de  conflicto, un motor central controla y ordena la estructura de la fábula cinematográfica, conduciéndola fluidamente y sin desvíos a una conflagración entre deseo y dificultad, y a un final con triunfadores y perdedores. Si alguno de los elementos que componen la fábula interrumpe el orden establecido por el motor central, se elimina o se corrige. 

Los espectadores se identifican fácilmente con estos conflictos que el cine les ofrece como espectáculo, porque los han vivido, los están viviendo o sospechan que los vivirán. 

El espectáculo audiovisual (noticias, series, películas, clips, melodramas televisivos, noticieros) que se exhibe de manera permanente en múltiples pantallas, instala un espacio público gigantesco en el que se consolida comunitariamente la fascinación por el conflicto y su resolución.

La narración cinematográfica, principalmente la que propone el cine de Hollywood, se ha quedado entrampada en un modelo narrativo ( en una jaula, diría Parra) que repite la misma fábula movilizada por la misma estructura que se perpetúa como un rumor, una opacidad que impide ver el mundo.

Carlos Flores

Al abandonar el orden que impone el motor central y descubrir uno nuevo desencadenado por la interacción entre los materiales con los que estamos trabajando, ahora liberados de toda tutela, surge la posibilidad de crear un sistema narrativo en el que la película pueda proliferar de manera disparatada, tumoral, anárquica, al margen de toda imposición.

Esta estrategia narrativa exige poner atención y confiar en las propiedades emergentes de la materia, en este caso cinematográficas, que al tocarse pueden hacer aparecer imágenes que no habríamos imaginado. 

Cuando la narración abandona la linealidad causal, descentrándose y fragmentándose, aparecen nuevas posibilidades de saber y de goce.

Carlos Flores

Francisco Varela describe así el modo como en la materia viva, unidades simples son capaces de crear un orden sin depender de un motor central.

Lo que deseo traer a colación aquí es la relativamente reciente (y aplastante) conclusión de que muchos agentes simples con propiedades simples pueden ser reunidos e incluso al azar para dar nacimiento a lo que aparece ante el observador como un todo múltiple e integrado sin necesidad de una supervisión central 

Las propiedades emergentes de la materia son el resultado de una dinámica que opera sola, sin la presencia de un marcapaso que planifique y ponga en marcha las interacciones.

Francisco Varela describe el modo como los materiales que operan en un proceso no comandado por un motor central, son capaces de producir una estructura, que él llama un sí mismo no sustancial, que tiene la capacidad de organizar lo disperso respetando la autonomía de sus interacciones.

A esto me refiero cuando hablo de un sí mismo no sustancial; también se podría hablar de un ser virtual. Un patrón global coherente que emerge de simples componentes locales que parecen tener una localización central, donde no se encuentra a nadie, pero que es esencial como nivel de interacción para la conducta de toda la unidad. 

Este mismo no sustancial “este patrón global coherente” que describe Varela, “este ser virtual”, que, aunque ausente, “organiza la conducta de la  unidad” , funciona de manera similar al modo como, en un proceso de creación de obra, opera el externo autónomo que  Žižek describe como una estructura imaginaria que organiza los materiales disponibles de una manera autónoma, no causal e irreflexiva.

Esta estructura imaginaria que opera fuera de  nosotros es, por cierto, también nosotros; un nosotros que nos puede llevar a lugares inesperados.

Fuertemente vinculado con la subjetividad del autor, el externo autónomo opera como una contraparte que impulsa al atrevimiento, al delirio y a la incertidumbre,  acompañando al proceso de creación en una tarea fundamental para todo creador: crear contra mismo.

Carlos Flores

Esta capacidad que poseen los materiales de organizarse azarosamente señalando posibilidades de un orden que se piensa desde fuera de nuestra subjetividad, abre la posibilidad de tomar caminos inadvertidos, alternativas de estructura que pueden impulsar la edición de una fábula distinta y, en algunos casos, mejor a la pensada originalmente.  

Raúl Ruiz llama “cambio de mando” a esa decisión que un director debería tomar cuando descubre que la organización de los materiales que constituyen la estructura original de la película toman un rumbo inesperado, mejor que la  línea narrativa que él había iniciado. 

Dos planos de un film, o de dos filmes diferentes yuxtapuestos, se combinarán inevitablemente en un concepto–imagen de una calidad nueva, diferente. Esta nueva imagen o meta imagen será provocada por el simple contacto de dos imágenes sacadas de contextos diferentes. Dicho de una manera más explícita: veinte  o treinta pedazos de película de variado origen tirados a la chuña (al aire), y montados de cualquier manera, tendrán siempre sentido.

¿Qué quiere decir eso?, que detrás del mundo caótico de las imágenes de distintas proveniencias, hay siempre un sentido, un filme preestablecido, como se habla de armonía preestablecida

Digamos provisoriamente que está en la naturaleza de las imágenes en movimiento la propiedad de juntarse unas con otras formando un continuo generador de ficciones posibles… 

Carlos Flores

La combinación entre la iniciativa que pone en marcha el autor y las señales que emergen desde las interacciones de los materiales con lo que trabajará este adentro ordenado y este afuera apareciendo, generan una tensión que será necesario resolver, tanteando y componiendo, seleccionando, combinando y corrigiendo. 

El afuera engloba al adentro, ambos se comunican y se avanza pasando de uno al otro en los dos sentidos (…) Se puede ir de un punto conocido a un punto desconocido (…) y lo esencial sigue siendo el englobante que los comprende a los dos.

Carlos Flores

Enfrentarse a materiales ajenos me amedrenta. A pesar de que disfruto la emergencia, no sé cómo darle sentido. Mi método, abrir el material, ver qué me sugiere, que una cosa lleve a la otra. Resulta evidente que la línea está en la pantalla, que es la línea de edición, pienso que no podré salir de esa idea base y básica. Que cualquier cosa pegada con cualquier cosa será algo.

Filmé una línea el otro día en la clase de danza, puse la cámara paralela al piso, paralela a la barra de ensayo y los bailarines pasaban en línea moviéndose frente a la cámara. Me pregunto si poner una imagen tras la otra arrojará algún sentido. 

Dispongo los trozos uno tras otro, la pared moviéndose en travelling y los bailarines trasladándose frente a la cámara hacen una línea.  “Qué evidente”, pienso. Luego la cantante muda que mira a cámara, establece otra línea, hacia el frente de cámara, directo al espectador. Luego el texto de Anne Sexton que con su drama traza otra línea, amarra todas las imágenes en una línea. Quizás podría ser cualquier poesía. El texto es la línea, el texto es línea en su lectura, línea de horizonte, siempre. La palabra hablada no es línea, el subtítulo evidentemente sí.

Monto en un café, no escucho el sonido, trabajo de memoria. 

El problema de enfrentarse al material y escuchar lo que sugiere es que es difícil definir prioridades, pues las combinaciones posibles son infinitas. ¿Cómo definir una prioridad? ¿He de esperar que conecte conmigo de alguna manera? ¿De qué manera? ¿Cabeza, intuición, idea foránea? 

Daniela Jordán

Parece que la mente tiende inevitablemente a unir fragmentos. Ante la disyunción, el pensamiento se activa, intenta tender puentes, producir sentido, y esa operación de sutura mental es la que da lugar, fundamentalmente a la ilusión de movimiento, pero también a la ilusión de historia causal y de mundo continuo en la que se apoya la mayor parte del cine.

Como pasa en la poesía, cuanto mayor es la distancia entre los elementos, mayor es el espacio de interpretación y los sentidos posibles. La conexión entre fragmentos distantes requiere de una participación activa de los espectadores, quienes deben reconstruir (o inventar) las relaciones ausentes o invisibles. Enfrentados a fragmentos heterogéneos, somos capaces de producir asociaciones a partir de resonancias formales, afectivas o conceptuales mínimas, incluso cuando no existe una continuidad explícita entre los elementos, y aquí surge la pregunta sobre el límite: ¿existe una distancia crítica más allá de la cual el vínculo se disuelve y el sentido deja de aparecer?

Los fragmentos pueden conectarse de muchas maneras, organizándose por afinidades temáticas, por correspondencias visuales o sonoras, por repeticiones, o por la persistencia de un ritmo común. También pueden unirse dentro del mismo plano, fusionados en la composición del encuadre, o formar parte una escena cuyo motivo o tema sea capaz de albergar la diversidad.

Pero existe otra posibilidad: en lugar de buscar la unión entre los fragmentos, se puede construir un espacio que los contenga. Una estructura capaz de alojar la heterogeneidad sin reducirla, que funcione como una especie de repisa que permita mantener visibles las diferencias sin disolverlas en un todo homogéneo. En esta configuración, la unidad no proviene de la continuidad entre los fragmentos, sino de la forma que los dispone y los sostiene en su coexistencia. El conjunto logra estabilidad gracias a esta grilla, que también puede ser entendida como un sistema de relaciones entre elementos, es decir, un dispositivo. Y como todo sistema o dispositivo, es aplicable no sólo a un caso en particular, pues no está hecho a la medida de los elementos en sí mismos, sino a ciertas categorías o tipologías de objetos. Se trata de una especie de fórmula cuyas variables pueden ajustarse a ciertos aspectos en común, propios de cada conjunto.

Y de esta idea de dispositivo, me surge la siguiente interrogante: ¿revelar el sistema, hacerlo más visible, o bien descartar este “andamio” o “molde”, para dejar que la forma resultante cobre autonomía? ¿Es relevante o necesario revelar el sistema. o esto podría ser demasiado pedagogizante, parecido a explicar un chiste?
¿Apelamos a la inteligencia de los espectadores o, por el contrario, la menospreciamos cuando la obra se explica a sí misma?

Los aparatos precursores del cine, llamados juguetes filosóficos (el kinesígrafo, elzootropo, el praxinoscopio, el fenakistiscopio el taumatropo, etc.), eran aparatos que creaban el movimiento a partir de imágenes fijas, revelando su mecanismo: una vez que el zootropo dejaba de girar, se revelaba la verdadera naturaleza de su mecanismo. El cine hace todo lo contrario: esconde sus procedimientos, pues “ya no es la transparencia del fenómeno observado lo que importa, sino el lugar opaco del observador” . ¿Debemos romper el juguete y mostrar cómo funciona, o mantener su opacidad para dejarnos llevar por sus efectos?

Daniela Sabrovsky

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La película impostora (Ruiz) es la película se hace pasar por la historia. La película es todo lo que hay en la película que no es la historia.

¿Cómo eludir la fábula sin perder la capacidad centrípeta del relato?. ¿Cómo fugarse sin desarmar?

Películas relacionadas con la inmanencia, con la proliferación del relato que se desvía/disloca, y con esta relación especial entre las palabras y las imágenes: Trenque Lauquén (Laura Citarella) (en HBO Max) – Historias extraordinarias (Mariano Llinás): https://www.youtube.com/watch?v=VTXeAZpAxyM

Disocación: no satisfacción de un deseo, y la aparición de uno nuevo. La fábula insatisfecha no desaparece del todo, queda resonando

Dislocar: sacar de lo que sujeta. Cuando se re-acomoda el miembro dislocado, nunca vuelve a su estado original. Cuando hubo dislocación, esta suele volver a ocurrir.

Pausa: otra manera de dislocar la mirada, salir del automatismo. Se produce un distanciamiento, y algo queda latente.

Línea: no termina, es un conjunto de puntos – hacer el trayecto entre puntos

¿Un punto puede ser móvil? Un punto puede ser la cabeza de una línea

Citas del texto Elogio del pedazo, de Javier Maqua:

El pedazo no es una parte del todo, sino su contrario. Donde alguien quiere marcar las huellas de una totalización, quiere afirmar la presencia de un todo, redondearlo, hacerlo definitivo, decir la última palabra, ahí está el pedazo para negarlo. es la negativa a la obra total, a lo definitivamente dicho-  

El pedazo está a favor de la metáfora porque éste reúne dos elementos en la verticalidad de una sugerencia, de una posibilidad y no en la autoridad de una moraleja o en la horizontalidad del relato como lo hace la metonimia. La metáfora no explica nada; es decir, sugiere algo. 

Se trata de inaugurar posibilidades múltiples. De decir quizás. De arrestar la soberbia de la seguridad, para abrir paso a la humildad de un futuro que, tal vez, sea mejor. De lanzar pedazos al aire de la novela o el film y comprobar la polivalencia de la estela al estallar en la obra. El arte del futuro es un cohete impredecible. 

El arte no se resume. 

La poesía barroca como acumulación de fragmentos sin un propósito, a la espera de un milagro. La obra de arte puede ser a la vez  milagro y el resultado calculable de la acumulación, (Benjamin, El origen del Trauerspiel alemán)

Lo poético es el milagro, algo que no debería ocurrir pero sin embargo ocurre. Lo poético es aquello que hace aparecer. Después de un milagro el mundo es distinto, se vuelve a mirar.

Borges – hecho estético: “la inmanencia de una revelación que nunca ocurre” – no basta con que nada ocurra, es necesario construir la inmanencia.

Atención (Andrea Soto C. citando a Amador Fernández): facultad necesaria para sostener situaciones de no saber, no organizadas por un código previo. Capacidad de leer señales no codificadas

Andrea S. C.: lo incalculable: algo que aparece desde las operaciones que se realizan. Decir algo que no imaginábamos que queríamos decir.

“Una cámara en la cabeza y una idea en la mano” (Ruiz)

El poeta, más que un sujeto es un lugar donde ocurren cosas (Waldo Rojas)

Lo extraño entrañable: el espacio donde debería ocurrir la obra.

Las soledades (Ruiz): inventar un cuento para unir materiales.

Raymond Roussel: inventar la autorrestricción – el cuento como un útil

Ruiz: filmar “al tun tun”, para luego construir una fábula que sujete el material filmado.

Umberto Eco y la teoría del índice: se puede crear un índice donde cada capítulo es como una cajita en la que se pueden ir metiendo cosas. Lo principal es crear el índice, la estructura. Para hacer una película se puede partir desde un  índice. Crear un título para cada capítulo (secuencia), y luego realizar estas secuencias.

equipo

Carlos Flores Delpino

Académico FCEI Universidad de Chile

Daniela Jordán

Académica FCEI Universidad de Chile

Daniela Sabrovsky

Académica FCEI Universidad de Chile

Catalina Donoso

Académica FCEI Universidad de Chile

Isidora Navarrete

Estudiante Cine y TV FCEI Universidad de Chile

Nicolás Guzmán

Académico FCEI Universidad de Chile

Óscar cárdenas

Investigador independiente

Sebastián Arriagada

Docente FCEI Universidad de Chile

contacto

nucleocreacioncinematografica@gmail.com

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